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Carta abierta a Panos Panay: Hay salvación para Windows Phone?

Con una caída en ventas de un (atención) 73% año a año, la situación sólo puede etiquetarse como de catastrófica.

(Actualización 3 de Mayo – Intel ha cancelado – por lo que parece – la gama Atom de procesadores. Ver más al final del artículo).

Acaban de publicarse los resultados financieros de Microsoft para el último trimestre del año, y mientras todas las secciones muestran una salud envidiable – para los tiempos que corren – hay un apartado con una tremenda mancha en rojo: la división de móviles. En cambio, la salud de Office parece inquebrantable (con más de 22 millones de usuarios), Azure está (valga la redundancia) por las nubes y hasta los resultados en publicidad se incrementaron en un 18% considerando la competencia en el segmento.

En cambio, en los últimos tres meses sólo se han vendido poco más de 2 millones de unidades (2,3 para se más exactos) de móviles Lumia. Dos millones. En comparación, Samsung vendió 81 millones de teléfonos en el primer cuarto del 2016.

Recuerdo hace cuatro años cuando vi la primera presentación de la gama Surface: en la mayoría de los casos denostado por la prensa y usado para hacer burlas a Microsoft, nadie entendió el concepto. El problema original de la gama Surface es que era, sistemáticamente, comparado con o bien las tabletas de por entonces (léase: el iPad) o con portátiles – y no era ni una cosa ni la otra.

Presentación de Surface

Recuerdo a Panos Panay en aquella presentación junto a Steven Sinofski y debo decir que no me caíste en gracia, quizá porque no entendía que estabas hablando de un proyecto que sentías como personal y no como yo, que lo veía como un “producto más” de la casa. Y es que esa ha sido la sensación que, desde entonces, he tenido con cada presentación de Panos durante todos estos años, una maravillosa sensación de que no hablas de un “producto” (por mucho que insistas en llamarlo así en cada presentación) sino en un hito personal. Me gusta eso.

Hoy, cuatro años más tarde, la gama Surface (y Surface Pro y Surface Book) no solo se han convertido en un departamento que da beneficios a Microsoft sino que ha creado una nueva gama de producto, un nuevo segmento en el mercado que hasta ahora no existía: los “convertibles” o “2 en 1”. De ser ignorado, denostado, usado para hacer burlas, ha pasado a ser copiado por los mayores fabricantes. El “summum” ha sido el iPad Pro.

Yo nunca creí que Surface estuviese orientado a convertirse en un segmento de negocio pensado para dar un beneficio económico directo a Microsoft, sino más bien como un revulsivo para el resto de la industria – los OEMs – que llevaban años, décadas, haciendo sistemáticamente lo mismo: portátiles aburridos, negros, todos iguales, de plástico, con mínimas diferencias entre unos y otros, porque se consideraban como “consumibles”, simples herramientas como si de un martillo se tratase: lo compras, lo usas, lo guardas en la caja, y cuando se rompe o se oxida te compras otro y ya está. En cambio la competencia (Apple) construye máquinas que, no solo hacen impecablemente su trabajo – sea el que sea, desde consumir medios en el iPad a crearlos en los Macbooks o Macbook Pro – sino que además hacen a sus propietarios disfrutar de una calidad de manufactura inmejorable y poseedores de un accesorio de diseño, digno de lucir, como si de un bolso de Prada o un reloj Omega se tratase. Un ordenador portátil jamás fue visto como algo digno de lucirse. Era el momento de cambiar eso y pensé que la gama Surface era ese recordatorio para Toshiba, Samsung, Acer: “dejad de hacer lo mismo, la gente espera más”. Apple lo entendió el primer día. Gracias Steve. Ahora te doy las gracias a ti, Panos.

Pero volvamos a nuestro asunto: mientras Surface se convierte en un segmento por sí mismo, la división de telefonía de Microsoft hace agua hasta el cuello. La gama Lumia se compone, precisamente, de los mismos elementos que han sido los portátiles hasta ahora: aparatos aburridos, negros, sin personalidad, cajas negras de plástico sin el menor rasgo distintivo. Son, de todo, menos dignos de admiración. Y para colmo, por dentro, donde podría estar el rasgo diferenciador, tampoco hay nada digno de mención.

Para colmo de males, Microsoft parece no creer tampoco en que puedan diseñar un teléfono digno de convertirse en algo especial. Posiblemente las nuevas directrices de la compañía (apertura a todas las plataformas) han conseguido que utilizar Windows Phone no sea mejor en ningún aspecto: Office se encuentra disponible tanto para iOS como para Android, Cortana es multiplataforma, el concepto “Metro” ha sido totalmente abandonado en favor del ubicuo “menú hamburguesa” y otro largo etcétera de características ya no son coto cerrado o distintivas de Windows en su variante móvil. Volcados en “un sólo Windows”, parece que Windows Phone es el hijo bastardo, el que no se acopla en ninguna categoría, el que no tiene cabida en la familia. Una única característica los mantiene con vida, Continuum, o la posibilidad de utilizar un teléfono como si de un ordenador personal se tratase. Aunque teniendo en cuenta que sólo la gama más alta (el nuevo 650 no soporta Continuum) puede aprovecharlo, es como si no existiese – para la mayoría.

El verano pasado te pusieron al frente de la división de teléfonos de Microsoft. Entiendo que no has tenido tiempo de mucho, particularmente en plena fase final del desarrollo del Surface Book (y del Surface Pro 4). Y se notó en la presentación que diste de la gama 950 y 950XL de los hoy casi difuntos Lumia: no sentí esa pasión personal en el producto, aunque creo que hiciste un buen trabajo dándolos a conocer a la prensa. No son hijos tuyos, ya estaban hechos y te tocó la parte final del proceso: presentarlos.

Hoy por hoy no hay planes públicos para una nueva gama de dispositivos. Hoy por hoy sigo usando mi anciano Lumia 920 cada día con la última versión de Windows 10 que recibirá – porque también habéis abandonado el desarrollo del sistema operativo para los que, en su día, fueron los “buques insignia” de la gama. Sigo usando Windows Phone porque es realmente la plataforma que se adapta a mí, y no al revés. No soy usuario de “miles de apps”, porque siempre me ha gustado la capacidad de integración de la información de Windows, los “live tiles”. Programo en todas las plataformas, las conozco por dentro y por fuera, veo cómo avanzan con nuevas posibilidades excepto, precisamente, la que más me gusta. Mientras, el resto de la industria está haciendo suyos conceptos originales de Surface y Windows 8 (los “2 en 1”, aplicaciones lado a lado en iOS o, rizando el rizo, el concepto de “ventanas” en Android N).

Lo más probable es que haya directrices para “matar” la gama Lumia. Algún que otro OEM puede fabricar móviles con Windows 10 (HP tiene un teléfono – el Elite X3 – con todas las papeletas para convertirse en todo un referente), pero los fans de la plataforma queremos algo más, algo distintivo, algo digno de lucirse. Queremos un sistema operativo digno de usarse, digno de ser soportado y no de un hijo bastardo que hay que tener porque algo hay que tener.

Las filtraciones indican que no veremos nada hasta el año que viene – cuando puede (sólo puede) que ya sea tarde. Seguro que tienes una agenda preparada, más que probablemente estés jugando con prototipos locos de lo que podría ser un “Surface Phone”. Quizá escojas un procesador Intel en lugar de ARM y quizá, sólo quizá, oigamos algo como “el teléfono que puede reemplazar tu portátil”. El Surface Phone. Mientras tanto, le daré cariño a mi 920 y lo seguiré usando hasta que probablemente diga “basta”. Entonces tendré que decidir que, quizá, Windows Phone ya no existe y simplemente tenga que usar otra herramienta.

Actualización: Las noticias de este fin de semana parecen anunciar el final de la gama Atom de Intel, por lo menos en el segmento más móvil – las gamas Atom de procesadores. Es probable que Intel permanezca, pero por el momento centrándose en gamas medias-bajas de convertibles 2-en-1 con Pentium y Celeron. Fuente: PC-World

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Windows 10 en una palabra: Convergencia

Microsoft presentó las nuevas versiones de Windows 10 al público hace unos días y de todo lo visto en las más de dos horas que duró el evento hay una idea principal sobre todas las demás: convergencia total en la plataforma. Vi el evento con sumo interés y esto es lo que vi – junto con un par de guindas de aportación propia.

Sinceramente, esperaba un evento de esos de “una hora” con una demo de las nuevas “builds” de Windows 10, y esperaba con particular interés verlo funcionando en teléfonos. Con lo que no contaba era con las acrobacias de presentar concepts tecnológicos – Microsoft normalmente no hace – corrijo: no hacía – esas cosas. Los resultados han sido bastante espectaculares y no me refiero a los usuarios de Windows en general sino a algo que no había visto hasta ahora: a la prensa “le mola” Microsoft. Raro.

Pero vayamos por partes. El principal interés del evento era el camino que está tomando Windows. Tras la mediocre acogida de Windows 8 y el nuevo paradigma de interface de usuario (los “Live Tiles”) la cosa no pintaba muy bien para Microsoft en un segmento para ellos fundamental: la empresa. Yo, como usuario y desarrollador, no he tenido el menor problema para adaptarme al nuevo interface de usuario y usarlo en diversos entornos (PC de sobremesa, tablet y móvil) no ha significado un gran esfuerzo de adaptación. Pero al resto del mundo no le ha ido tan bien.

Con Windows 10 Microsoft ha intentado recuperar a las empresas. Lo más interesante es que no ha sido (como yo me temía) la total bajada de pantalones que la prensa más recalcitrante estaba demandando (volver al interface de usuario de Windows 7). Sigue habiendo “Live Tiles”, pero ahora contenidas en lo que antaño era nuestro clásico menú de inicio. Encuentro la solución apropiada para la mayoría de los usuarios (aunque obviamente eso es opinión mía) y no han arruinado la (para mi gusto) excelente experiencia en dispositivos táctiles.

“So, it’s official?”

La llegada de Cortana a los PCs era un secreto a voces – Joe Belfiore hizo el anuncio dando a entender que todo el mundo lo esperaba y fue más una confirmación oficial que otra cosa.

Cortana on PC

Joe dio a entender en un par de ocasiones que lo que estábamos viendo eran versiones muy (muy!) preliminares del software y que esperásemos algún que otro “glitch” durante la presentación. Supongo que Joe “confirmando” cada respuesta de Cortana con un sonoro “Yes! Exactly!” era una forma de desactivar el reconocimiento de voz para evitar disgustos…

Y mientras que yo no me veo charlando con mi ordenador animadamente, sí veo un lugar donde Cortana en un PC puede funcionar a la mil maravillas: en los hogares con niños, en esos bonitos PC “todo en uno”. Los adultos (y no digo que no podamos cambiar) estamos hechos a interactuar con máquinas de ciertas formas (teclados, ratones)… no esperamos que una máquina pueda interactuar con nosotros. Pero al igual que a los adultos ahora nos cuesta usar aparatos que no tengan la pantalla táctil (se nos va el dedo a los iconos de la pantalla) o los niños no conciben mantener una conversación con Facetime o Skype sin activar el vídeo, dentro de poco tampoco concibirán usar un teclado para usar un ordenador.

De “Windows Phone” a “Windows on Phones”…

… y el matiz es importante. Pero vayamos por partes.

Por fin pudimos ver lo que todos llamábamos “Windows Phone 10”. Debo decir que no se me hizo particularmente espectacular: no había nuevos detalles gráficos espectaculares, ni un nuevo concepto de interactuar con el usuario, ni cambios brutales en los actuales mosaicos a los que estamos acostumbrados. Si, mejoras sueltas (como que ahora las aplicaciones recién instaladas aparecen arriba del todo en la lista para encontrarlas fácilmente) o un centro de notificaciones mejorado y sincronizado con todos los dispositivos.

Pero sí vimos un Office completamente nuevo, Outlook en el teléfono y el insistente recordatorio de que son aplicaciones universales, que es “exactamente el mismo código” compartido entre PC y teléfono. Y nos lo recordaron una vez, dos veces, tres veces… Si, he escrito aplicaciones universales (para PC, tablets y móvil) y me consta que el código fuente es “casi” el mismo. Y la palabra clave es el “casi”. No se puede “usar exactamente” el mismo código fuente en las dos plataformas, simplemente porque la forma de interactuar con las mismas es distinta. Pero tanta insistencia en el hecho me hizo pensar si usar “exatamente el mismo código fuente” era posible. Y que ya no se llame “Windows Phone”, sino “Windows ON Phones”.

Y partiendo de la base de que lo que voy a decir a continuación es totalmente de mi cosecha, voy a apuntar dos detalles de dos eventos totalmente diferentes que se juntaron en mi cabeza tras la presentación. Lo primero fue fijarme en un pequeño detalle apenas visible y del que no se hizo absolutamente ninguna referencia durante la presentación pero que, obviamente, no ha pasado desapercibido (y no, no soy el primero en fijarme ni mucho menos): un pequeño elemento en el teclado en pantalla de los teléfonos que nos recuerda, sospechosamente, a los “thumbtracks” que usaban los portátiles de antaño para el control del ratón antes de la llegada de los mousepads:

Nuevo thumbtrack en Windows Phone

Lo visteis? Si? Esa cosita entre las teclas “z” y “x”? Si, parece lo mismito que tenían antes los portátiles para manipular el ratón:

Hardware and virtual thumbtrack

Y para qué quiero yo un “ratón” en un “móvil” con aplicaciones hechas para pantallas táctiles? Eso me recordó algo que había visto presentado en el pasado CES (Consumer Expo Show) de Las Vegas en enero, un nuevo teléfono de Asus con unas características hardware un tanto… excesivas? El nuevo Asus Zenfone 2:

Asus Zenfone 2

A ver… un móvil Android con un procesador Intel Atom de cuatro núcleos, 4 gigabytes de memoria RAM y cinco pulgadas y media de pantalla? En serio?

¿Y si ese teléfono jamás se hubiese diseñado para correr Android? ¿Y si ese teléfono se hubiese diseñado para correr Windows? ¿Y si los próximos “móviles con Windows” fuesen simplemente tabletas algo más pequeñas que las actuales “siete pulgadas” y radio celular integrada?

Ese teléfono podría ejecutar Windows (incluso XP!) con más soltura que muchos PCs de escritorio actuales. Ese móvil puede ejecutar (tal cual!!) Photoshop! O la suite completa de Office! O… cualquier cosa que corra en un PC de escritorio actual.

Es un PC Intel completo con una pantalla de cinco pulgadas (y media).

Alguien ha unido ya los puntos? Un control thumbtrack en el interface de usuario de Windows Phone y un teléfono que podría ejecutar aplicaciones Win32 de toda la vida. Y creo que por eso ya no lo llaman “Windows Phone”… lo llaman “Windows ON Phones”.

Una sutil diferencia. Pero menuda diferencia. E insisto: todo eso es cosecha propia… seguro que hay otra explicación, pero a que ésta es muy divertida?

Y hubo más, mucho mas…

Tras Windows On Phones presentaron las nuevas funcionalidades de Xbox – y todas ellas convergían en lo mismo, en la unificación de la experiencia con Windows. Al igual que el teléfono, la Xbox se convierte en una extremidad más del ecosistema alrededor del usuario, se unen PC y consola. Podremos jugar en nuestra tableta sin usar el televisor, igual que ahora podemos ver la televisión con Smartglass. Y (por fin!!) podremos jugar juntos usuarios de PC y consola. Hasta los videojuegos se convertirán en aplicaciones universales? Eso parece viendo como Fable viene al PC.

Surface Hub fue otra demostración inesperada, a pesar de las consistentes filtraciones de que iba a presentarse un nuevo formato de hardware – aunque todo el mundo esperaba una posible versión nueva de las tabletas Surface Pro. Más que un nuevo formato hardware lo que yo vi fue un excelente ejercicio de integración de productos y funcionalidades ya existentes – en un envoltorio precioso, enorme (84 pulgadas!) demostrando nuevamente que Microsoft no solo piensa en elementos sueltos sino en su total integración con el resto de productos: Skype, RDP avanzado (si, era básicamente el protocolo de escritorio remoto ya conocido de Windows llevado a una nueva extensión) funcionando todo junto en un interface de usuario especializado.

Y la guinda del pastel, un proyecto que Microsoft ha conseguido mantener en secreto hasta el día de la presentación: HoloLens. Más un ejercicio acrobático que una presentación de un producto, Microsoft fue más allá de lo que normalmente estamos acostumbrados con este tipo de presentaciones. Tras ver el vídeo de introducción mis pensamientos fueron “ah, mira, bonito, un concept interesante”… tras lo cual se destaparon una demo “en vivo” que absolutamente nadie podría haber esperado.

Al igual que Cortana no veo HoloLens como una herramienta de uso generalizado hoy por hoy, sino más bien un desarrollo por aumentar las formas de interactuar los usuarios con las máquinas. Seamos realistas: no espero que HoloLens tenga la menor utilidad en el momento de lanzarlo comercialmente – a finales de este año. Pero si veo fascinante el esfuerzo que ha puesto Microsoft en el diseño del producto, en atreverse a encontrar infinidad de nuevos problemas y a solucionarlos.

Los asistentes a la presentación pudieron probar HoloLens. Y a pesar de que lo que probaron fue algo que nada tenía que ver con el producto que pudimos ver expuesto en el escenario (probaron los prototipos) y que la mayoría concluyeron en que en su estado actual es algo básicamente inutilizable (por lo incómodo), sí parece que hay consenso en que la tecnología funciona. Y parece ser que muy, muy bien.

Y tengamos presente que hablamos de la primera versión de un producto. Qué podríamos esperar con los avances tecnológicos para “HoloLens 3”? Nos toca esperar ver los SDKs y, especialmente, ver las ideas que los desarrolladores se atreven a llevar a cabo con él. “Minecraft holográfico en el salón de tu casa” puede estar muy bien, pero sólo para un rato. Pero la plataforma existe y lo más importante: funciona. Ahora nos toca a los desarrolladores crear las experiencias.

Ha ocurrido algo muy curioso: Microsoft mola.

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Windows Phone 8: vuelta a empezar

De todas las novedades que esperaba descubrir de la presentación del nuevo sistema operativo para móviles de Microsoft, había una que, a pesar de (personalmente) tener casi segura, esperaba no escuchar: los móviles actuales no se podrán actualizar.

La respuesta por parte de los usuarios, tras la presentación de la nueva plataforma por Joe Belfiore en el pasado Windows Phone Summit ni se hizo esperar, ni fue en absoluto amable: he oído de todo, con unos cabreos monumentales de gente que, habiendo comprado un flamante Lumia hace diez días, se entera que no se podrá actualizar a la nueva versión a finales de año. Les comprendo. Mi HTC Titan tampoco.

Joe Belfiore presentando WP8 durante el Windows Phone Summit

Había otra opción?

Seguramente si, pero a un precio desorbitado. Desorbitado no solamente por cuestiones económicas, sino por algo que tiene mucho más valor en el mundo de la tecnología que el dinero: el tiempo. Desarrollar simplemente una plataforma para actualizar el parque actual de Windows Phone 7 a 8 llevaría muchísimos meses de trabajo. No hablamos de “actualizar” un sistema operativo, hablamos de “reemplazarlo”: a nivel interno, el cambio del kernel CE al kernel NT es aproximadamente (y es sólo un símil) como tener un PC con Windows, desmontarlo entero, guardar toda la información, instalar Ubuntu y que todos los documentos y programas sigan funcionando… La posibilidad de problemas es simplemente disparada. Mejor dicho: lo raro sería que no hubiese problemas.

Lo cual no quita para que me digan que mi actual móvil con Windows Phone 7 no puede ejecutar Windows Phone 8. A otro con ese cuento…

512 MB. Tan simple como eso.

Sólo se me ocurre un motivo (sí, sólo uno) para que un móvil actual no pueda ejecutar Windows Phone 8 con más o menos elegancia: la cantidad de memoria.

En ningún momento de la presentación se ha hablado de cuánta memoria van a tener los nuevos teléfonos Windows Phone 8, pero algo me dice que de 1 gigabyte no bajan… y posiblemente serán 2. Hablamos del kernel de Windows 8, y para todas las maravillas que nos habéis adelantado hay que incluir infinidad de componentes del sistema operativo de escritorio: por citar alguno, se me ocurren IPv6, VPN, stack bluetooth mucho más completo, contadores de consumo para redes de pago, NFC de “calibre escritorio”, sistema de archivos NTFS “completo”, con todo lo que ello implica, y encriptación con BitLocker y un largo etcétera.

Todos esos componentes requieren espacio, tanto de almacenamiento como de RAM para su ejecución. El almacenamiento es lo de menos (de los 8GB que llevan los móviles actuales que nos quiten 1 para el sistema operativo no me parece mala opción), pero el problema son esos 512 MB de memoria RAM donde tienen que convivir todos ellos… y las aplicaciones.

Apostaría partes vitales de mi anatomía a que Microsoft ha desarrollado durante un largo tiempo (antes de que Nokia fabricase los prototipos que nos mostraron en el Windows Phone Summit) Windows Phone 8 sobre móviles actuales. Apostaría a que hay “builds” de Windows Phone 8 que corren alegremente en un HTC Titan o en un Nokia Lumia 900. Por qué? Porque simplemente “están a huevo”, son baratos, estables y funcionan de maravilla… Pero donde no cabe todo.

“Pero podrían quitarle cosas…”

Y ahí es dónde tuvieron que tomar una decisión. Si los usuarios hoy predicen que esta acción por parte de Microsoft va a provocar la fragmentación de la plataforma (al igual que ocurre con Android), imaginaos lo que sería si no hubiese dos, sino tres plataformas: la que no podrían ejecutar Windows Phone 8 ni locos (los dispositivos de 256MB como el Lumia 610), la que llevarían una versión reducida (los móviles actuales) y los nuevos móviles con “WP8” nativo. Y prefirieron que fueran dos.

Para colmo, tampoco hay consenso a la hora de elegir qué características dejar fuera de ese supuesto WP8 para móviles actuales. Obviamente el candidato número 1 es la conectividad NFC, pero claro… es que los móviles actuales no tienen radio NFC… así yo también. Porque claro, todos queremos IE10, todos queremos la funcionalidad de empresa, o el poder usar las tarjetas de memoria como almacenamiento masivo… Vamos, que lo queremos todo.

Lo malo es a ver cómo justifican todo ésto cuando salga la primera ROM con WP8 para un móvil actual en XDA Developers… Y saldrá.

Fragmentación?

Es el grito unánime de los usuarios: WP8 va a fragmentar la familia. Pero creo que no por donde parece.

Cual es el principal problema en la adopción de Android 4 (en sabores Ice Cream Sandwich y Jelly Bean)? Las operadoras? Los fabricantes? Realmente no: el problema es el resto de los móviles en uso. Hoy por hoy, Android 2.X sigue siendo el líder indiscutible (aunque afortunadamente empieza a ceder terreno). Si soy desarrollador y quiero vender (o ganar dinero) con mi producto, tengo que apuntar al conjunto de usuarios más amplio posible, así que cual creéis que será la plataforma final a la que apuntar? ICS? No. No me queda más remedio (como ya estoy haciendo) que apuntar a 2.X. Afortunadamente, ya pude dejar de soportar Android 1.X!!

Con iOS pasa algo parecido: LTM Mobile debe seguir funcionando en iOS 4. No porque no quiera utilizar las nuevas funcionalidades, ni porque haya usuarios que no actualicen sus móviles, sino porque no pueden (llamativo el número de iPhone 3G – si, si, 3G, no “3GS”!) que siguen pululando por ahí. Y si subo un poco el escalón, el iPad original tampoco recibirá iOS 6.

Siendo realistas, poco hay de iOS 6 que pueda obligar a descartar a un conjunto de usuarios. Con ICS es un poco más delicado, porque (para mí por lo menos) Android 4 es el primer “Android decente” y por fin dispongo herramientas como la aceleración hardware de gráficos imprescindible para una presentación “del siglo XXI”. Pero no puedo: demasiados 2.X por ahí…

Con WP8 pasará algo parecido. Obviando las aplicaciones que requieran de las nuevas características hardware de los nuevos modelos (NFC, por ejemplo), los desarrolladores tendrán que escoger entre desarrollar para WP7 (que podrá ejecutarse en WP8) o desarrollar sólo para WP8. Teniendo en cuenta el parque de móviles WP8 que habrá allá por los inicios de 2013 (aproximadamente: cero), parece bastante seguro que las nuevas aplicaciones que vayan saliendo seguirán funcionando en nuestros WP7 “clásicos”. Luego llegará la dolorosa (y pesadísima) fase de mantener dos versiones hasta que, por fin, cuando pasen los dichosos 24 meses de permanencia y la gente haya cambiado de móvil, podamos dejar de soportar WP7.

Eso no es “fragmentación”… eso es “ralentización” de una plataforma.

Y Nokia?

Nokia lo está pasando francamente mal. Su cotización en bolsa apenas roza los 2 dólares (en 2007 rascaba los 40) y el anuncio de Microsoft no ha hecho otra cosa que empeorar (si aún cabe) más la situación. Ya es difícil salir adelante con la que está cayendo en la economía mundial, pero hacerlo con un producto que ha nacido “obsoleto” es poco más que un presagio de lo inevitable. Y lo triste del caso es que un teléfono Lumia es de todo menos “obsoleto”: su construcción es excelente, sus funcionalidades más que buenas para un público muy general… pero eso no es lo que manda hoy en día. Hoy, o tienes “lo último de lo último” o no tienes nada. O peor aún: tienes “basura tecnológica”. Obviamente no es el caso, pero la percepción generalizada no es esa.

Nada más anunciarse WP8 y que no habrá actualización para el parque actual, AT&T (principal fuente de distribución del Lumia 900 en Estados Unidos) rebajó su precio de 149 dólares (con 24 meses de permanencia) a 49 dólares. Si eso no se llama “liquidación”, que baje alguien y me lo aclare… Si se produce la ralentización en la adopción de la plataforma (entre el desencanto generalizado y que no haya aplicaciones específicas), Nokia puede encontrarse con que no vende los nuevos WP8 y tampoco los WP7… El panorama no es alentador.

Y ahora, en serio Sr. Belfiore: de verdad que no había otra forma?

Dónde estamos?-edición de primavera 2012

Creo sinceramente que la tecnología móvil actual es la de mayor evolución. Si nos fijamos, nuestros ordenadores de escritorio poco han cambiado desde los últimos diez años, salvo por la cantidad de memoria y la velocidad del procesador – básicamente, siguen siendo iguales. En cambio, nuestros móviles han cambiado en forma, manejo y sus capacidades se han incrementado de forma exponencial.

Hace cinco o seis años, un móvil “normal” era eso: un “teléfono”. Nos conformábamos con un teclado numérico con el que aprendimos a hacer virguerías para escribir un mensaje. Pero si hoy mismo os ofrecen un teléfono “flip-phone” tipo Motorola Razr, posiblemente miraríais a vuestro interlocutor con una expresión un tanto “rara”. Y estamos hablando de hace apenas cinco años! En cambio: cuantos de vosotros no tenéis en casa, o en el trabajo, algún ordenador de esa edad?

El Razr, o el fantástico Nokia N95 eran el epítome del diseño hace muy, muy pocos años. Era el teléfono que todos deseábamos. Hoy por hoy, acostumbrados a las pantallas táctiles, nos costaría hacer con ellos las más básicas de las funciones.

Sólo hay un fabricante que puede comparar lado a lado sus ofertas de hoy y de hace unos años: Blackberry. La verdad es que, salvo por la velocidad del procesador y cantidad de memoria, poco han evolucionado. Y eso les está pasando factura.

Hubo una época en que instalar la infraestructura necesaria a nivel empresarial para permitir el acceso a la información desde un dispositivo móvil era simplemente prohibitivo para la mayoría. Cuando apareció RIM y ofreció todo eso de forma fácil y simple, apareció un nuevo mercado totalmente inexplorado hasta entonces. RIM (con sus Blackberry) se convirtieron en el sinónimo de comunicaciones empresariales. Nadie pudo disputarles el trono. Hasta ahora.

El “invento” se llama Exchange ActiveSync y es el protocolo de sincronización inalámbrica que se está convirtiendo en el estándar de facto de la industria. Todos los fabricantes de plataformas móviles lo soportan de forma nativa, menos uno: RIM. Obviamente quieren mantener cautivos a sus usuarios con sus BES (“Blackberry Enterprise Server”) lo cual es de lo más lógico. Sólo hay un problema: que los usuarios ya se han dado cuenta de que pueden hacer lo mismo con otras plataformas. Y se están marchando.

La otra característica “única” a Blackberry, y que ha vendido muchos millones de unidades, no es un producto RIM. Se llama Whatsapp. Por primera vez estamos viendo Blackberrys (o Blackberries) en las manos de usuarios que nada tienen que ver con el “target” propio de RIM, que es el usuario corporativo. No, los chavales han descubierto una nueva forma de comunicarse y la están usando a manta. De hecho, es el nuevo estándar en comunicaciones modernas. Ya no se lleva “te mando un mensaje”, o te “escribo un mail”: ahora te dirán “te mando un güasap”.

Whatsapp nació en Blackberry como un cliente de mensajería instantánea. Se convirtió en “la forma natural de comunicarse” entre usuarios de Blackberry – y el resto del mundo lo quería. Whatsapp ha dado un par de años de vida a una exhausta RIM, que ve como el lanzamiento de su nuevo sistema operativo (Blackberry OS 10) se retrasa mes a mes. Mientras tanto, chavales de 13 años querían una Blackberry!! RIM no estaba preparada para ese cambio en su clientela.

Ahora Whatsapp está disponible en todas las plataformas, y sus usuarios de Blackberry están viendo como cualquier móvil Android es “más mono” y “hace más cosas” que la que hasta ahora consideraban la única forma de comunicarse. Se están marchando en estampida, y RIM no sabe cómo sujetarles. De nada sirve recordarles que “también tienen correo electrónico”: los chavales tienen sus cuentas de Live (“aka” Hotmail) y GMail, perfectamente accesibles desde cualquier dispositivo móvil o desde cualquier PC conectado a Internet. RIM ya no tiene nada que les interese.

Mientras tanto, Android vive dulces momentos. Casi diría que nadie se podría haber esperado un éxito como el que disfruta el sistema operativo de Google. La versión 4.0 de Android (“Ice Cream Sandwich” o “ICS” para abreviar) es una realidad y ya hay noticias de una próxima versión 5.0 “Jelly bean” (“gominola”). Y debo decir que, tras montar un ICS “alien” en mi querido Galaxy S (si, si… un “S” normalito) debo decir que es el primer Android que realmente me gusta. La fluidez del interface gráfico (y ojo que estoy hablando de un móvil con un sólo núcleo y 384MB de memoria) es simplemente de lo mejorcito del mercado. Y el “lenguaje visual” que se ha diseñado para esta versión (“Roboto”) y que creo que ha intentado beber de la fuentes de “Metro” es todo un acierto para crear una experiencia de usuario totalmente consistente.

El problema entonces cual es? Bueno, pues el problema es que aunque Android ICS sea una realidad desde hace seis meses, nadie lo sabe. O por lo menos, nadie puede poner sus manos sobre él. Lo cual, a mi modo de ver, debería ser casi delito – ICS es escandalosamente mejor que cualquier versión de Android hasta la fecha.

Visitad simplemente la página “Platform Versions” del portal de desarrolladores de Google. En esta página Google da un resumen de la actual distribución de versiones de su sistema operativo, para ayudar a los desarrolladores escoger el “API set” adecuado para sus nuevas creaciones. Seréis recibidos con el siguiente gráfico (obtenido a fecha de abril de 2012):

android-chart-apr-12El mundo sigue usando Gingerbread

Por mucho que Google nos cuente una cosa, el mundo dice otra: sigue funcionando con Gingerbread con casi el 64% de la unidades en funcionamiento usándolo, mientras que otro 23% sigue atado a Froyo. Eso es un impresionante 87% de usuarios viviendo en Android 2.x. Mientras tanto, la “cuota de mercado” de ICS, sumando todas sus versiones (4.0.0 – 4.0.3) no llega al 3%. Entonces, amigo desarrollador: para qué versión de Android escribirías tus programas? Exacto.

ICS tiene nuevos APIs que permiten desarrollar (por ejemplo) interfaces de usuario totalmente acelerados por hardware, de una calidad desconocida hasta ahora en la plataforma. El problema es que si quiero vender mis aplicaciones a alguien no puedo usarlos, y debo escribir software para Android 2.2-2.3. Y si nadie escribe software para ICS, nadie tiene la necesidad de cambiar a ICS.

Otro factor que está ralentizando la adopción de ICS es el coste de su implementación. Hasta ahora para obtener un dispositivo Android te ibas al branch de tu elección, lo bajabas, lo customizabas un poquito, lo compilabas y se lo “enchufabas” de mala manera al hierro que te apeteciese. Con ICS ya no es así: al estar basado el interface de usuario (y gran parte de los subsistemas) en estricta aceleración hardware completa, ya no basta con “compilar y correr”. Hay que hacer un tremendo desarrollo por parte del OEM para “acelerar” todas las características del producto y que Android las aproveche. Simplemente recompilar un “driver de referencia por software” ya no basta, y en la mayoría de los casos será la receta perfecta para un trasto inutilizable. De repente, fabricar dispositivos con Android ya no es tan “fácil y económico”.

Y si recordáis mi post de hace bastante tiempo acerca de lo penoso que es desarrollar software para versiones “modernas” de Android gracias a su penoso emulador, imaginad ahora, con un UI infinitamente más sofisticado y con infinitamente más requerimientos de la plataforma.

Esto empieza a recordarme la agonía de Windows Mobile, cuando Microsoft no hacía más que pedir a los OEMs y desarrolladores “olvidad GAPI, pasaos a DirectX”, para ver como ninguno (excepto HTC en algún caso concreto) se permitió gastar ni un euro en los carísimos drivers que hacían falta para la transición de interfaces de usuario modernos. Más vale que Google empiece a desarrollar y distribuir los drivers “ya optimizados” de fábrica. Si no, ICS tendrá un duro camino por delante. Microsoft tuvo que hacerlo con su WIndows Phone, y es por eso que su gama de procesadores es tan “escueta”.

Y ya que estamos con Windows Phone, parece que todo el mundo habla bien de la plataforma, pero no la usa ni el tato… ¿Qué podemos esperar del futuro inmediato de esta plataforma? Microsoft pone a disposición de todo el mundo que quiera probarlo su nuevo y flamante Windows 8, pero no ha dicho ni una sola palabra acerca de su versión para dispositivos móviles “Apollo” o WIndows Phone 8. Quizá aprendieron de sus errores al anunciar con tanta antelación nuevas características de Windows Phone 7.5 (Mango) y que fueron adoptadas por casi todos los fabricantes antes del lanzamiento – cuando llegaron al mercado, ya no eran “novedad”. Ahora quieren sorprender, pero eso puede significar que cuando por fin aparezca Windows Phone 8 no haya software específico para él – la única salvedad es que ya han anunciado que correrá todo el software existente para la versión 7. Algo es algo.

Microsoft se está jugando mucho (o quizá “todo”) en un nuevo concepto, llevado al extremo: Metro. Sólo el tiempo podrá decir si han acertado o no. Lo único con lo que cuentan es con la masiva base instalada de sus sistemas operativos de escritorio, pero si cuando llegue Windows 8 con su nuevo interface de usuario orientado a las pantallas táctiles no cuaja, podemos encontrarnos con otro fiasco como fue en su día Windows Vista. Eso sí, toda esta nueva tecnología está dando un tremendo empujón al desarrollo hardware y los nuevos “ultrabooks” que están apareciendo, a cual más ligero, más “plano” y más “bonito”. Y lo más probable es que el año que viene cualquier nuevo portátil que se lance al mercado incluirá una pantalla táctil.

Si esto no funciona, si la gente no acepta el cambio de nuestro clásico menú de inicio a las nuevas “tiles” diseñadas para ser “tocadas”, puede que Microsoft acabe con otro “Vista” entre manos. En mi experiencia con WIndows 8 debo decir que sólo tiene sentido realmente cuando lo acompañas de una pantalla táctil.

Mientras tanto, más y más gente da el salto a la “otra plataforma unificada”: MacOS e iOS. Creo que la palabra que mejor lo define es “experiencia sin complicaciones”: simplemente lo enciendes y lo usas. Cada vez veo más gente que me recuerda lo “mejor que es” su Mac frente a mi PC, que “cómo no he cambiado a Mac”, que “Mac es infinitamente mejor”. Es curioso que me digan eso, cuando la mitad de mi trabajo la realizo sobre un iMac de 27 pulgadas (y su gloriosa pantalla IPS), un iPhone y varios iPads, y que desarrollo aplicaciones para iOS… Admito que cuando me dicen esas cosas es divertido… a ratos.

Desde que Steve se nos fue, tengo la sensación que la innovación en Cupertino se ha ralentizado. El lanzamiento del iPhone 4s para mí fue “tengo que sacar algo” y ya está, siendo Siri el único elemento verdaderamente significativo. Ahora el Nuevo iPad (o iPad 3) es más de lo mismo, simplemente con una nueva pantalla Retina (que aún no he tenido la posibilidad de ver en directo, debo admitir). Porque el otro gran cambio, la inclusión de una radio LTE, sólo es de utilidad si estás en Estados Unidos… y vives en una gran zona metropolitana con cobertura LTE. Nosotros en Europa “sólo” disponemos de 3G HSPA… pero por lo menos, en casi todas partes!

Mientras tanto, el procesador sigue siendo más o menos el mismo doble núcleo ya conocido del iPad 2, pero han montado una GPU de cuádruple núcleo para mover la masiva cantidad de píxeles que incluye la nueva pantalla. También han incrementado la memoria del sistema, aunque algo me dice que toda esa RAM extra hace falta para mantener los masivos gráficos necesarios para las nuevas aplicaciones.

Pero ahí termina la innovación a mi modo de ver. Apple incluye una nueva y fantástica pantalla, y el resto de las noticias son las nuevas versiones de software que la aprovechan. Ya está? Eso es todo? Ojo, que no estoy diciendo que el nuevo iPad sea “malo” – al contrario. Solo digo que está por debajo de los estándares de Apple. O de los estándares a los que Steve nos tenía acostumbrados. No es “nuevo y escandaloso”, sólo es un “más y mejor”. Este año sí toca iPhone 5 y traca.

Donde sí veo más evolución es a nivel del desarrollo de MacOS. Apple está apostando por la “iPadización” de su sistema operativo de escritorio, pero sin el énfasis en el interface de usuario táctil de Microsoft. En ese aspecto, ambas compañías comparten una visión similar, aunque con profundas diferencias en la implementación. No creo que gane una o la otra. Creo simplemente que marcarán dos nuevas formas de trabajo, y los usuarios escogeremos la que más nos guste y con la que más cómodos nos sintamos. De momento, tiene todas las de ganar Apple: tiene una fiel base instalada, y cada día más usuarios de iPhone están dando el salto de Windows a Mac. Microsoft en cambio no goza de esa fidelidad, así que tiene que volcarse “más”. En unos meses sabremos cómo va la cosa.

LocalizaTodo 2.0 para Windows Phone en camino… por fin

Debo confesar que casi me avergüenza escribir este post. Un año sin actualizaciones, sin noticias, sin ninguna mejora que el ya conocido LTM 1.3 disponible para los usuarios de Windows Phone. También hay que decir que es la versión con menos usuarios, pero también se merecen una versión “correcta” del programa. Por fin ha llegado.

Nunca fui feliz con LTM para Windows Phone. De traca, teniendo en cuenta que es la plataforma con la que vivo día a día y con la que más cómodo me encuentro. Las versiones Android e iOS estaban a años luz particularmente en una cosa que considero fundamental: la fluidez y agilidad de uso.

Durante un año – y esto lo saben los que tengo a mi alrededor y me aguantan mientras paso horas sentado delante de un teclado – he buscado usar LTM en “otras” plataformas en lugar de en mi propio teléfono. En casa, en lugar de mi móvil, he estirado el brazo para alcanzar un iPad (de primera generación y herramienta de desarrollo para las versiones iOS de LTM) para hacer cualquier búsqueda o ver cómo iban funcionando las regatas en las que participamos como proveedores de localización. Nunca usaba mi teléfono, ni siquiera hacía “demos” con él. No me he sentido satisfecho.

Y por qué? Pues simplemente la experiencia de usuario no era correcta. Y eso siendo benévolo, debo decir. Mover el mapa de un lugar a otro era simplemente “torpe”. Y si, he dicho “era”…

Hace un tiempo me senté (de nuevo) en casa, decidido a arreglar ese desbarajuste. El problema tenía que estar centrado en un par de decenas de líneas de código – todo lo demás era “correcto”. Así que empecé a asumir todo lo aprendido en otros desarrollos que he realizado en Silverlight y WPF y me decidí a aplicarme a implementarlo en LTM. Se resume en una sola cosa: aplicar aceleración hardware de los gráficos a todo el sistema de mapas.

Y vaya que si se nota. Asumiendo que el hardware puede hacer las cosas infinitamente más deprisa que el mejor software (doloroso, pero cierto), he aprendido a escribir componentes que no intentan hacer las cosas lo más deprisa posible, sino hacerlas de la forma en que el hardware pueda ayudarme más. El resultado es, simplemente, asombroso.

Una vez solucionado el problema de la lentitud del mapa a cualquier solicitud del usuario (exacerbante a ratos), me puse a añadir todo lo nuevo que incluyen las otras versiones de LTM y que ha sido (ríanse, oigan) lo que más tiempo me ha llevado. La parte más compleja ha sido el track.

Pero aquí está: la flamante versión 2.0 de LTM para Windows Phone. A horas de aparecer en el Market (y que os aparezca la notificación de actualización).

LTM-20-WP7-02

¿Qué tiene de nuevo?

Debo decir que “nuevo, nuevo”, poca cosa trae. Más que nada porque ya lo tienen sus hermanos para Android e iOS. Lo realmente “nuevo” va por dentro y es el motor gráfico acelerado por hardware. Si alguno de vosotros puede probar esta nueva versión y compararla con las otras, me encantaría conocer sus opiniones – en serio.

Pero como los usuarios de LTM no tienen por qué leer este blog (seamos realistas: a quien le interesan las interioridades técnicas de un programa salvo a un tecnofriki como yo?), me permito enumerar un poco las nuevas capacidades del programa.

Obviamente, las vistas de barcos y aviones son viejas conocidas de los usuarios. Poco que contar aquí (creo recordar) salvo el nuevo “pulido gráfico” que ha sufrido el programa. Y esto va para todos los usuarios: deberíais notar un importante incremento en la cobertura de aviones (y nuestro trabajo nos está costando). Ha sido uno de los mayores problemas de LTM, uno de los más criticados, y uno de los más difíciles de solucionar. Y no tiene nada que ver con el software, sino con todo lo que hay “detrás”.

ltm-20-WP7-01Finalmente, lo usuarios de Windows Phone podrán conocer la posición de otros usuarios del programa y de nuestro viejo conocido WayTRKR, y publicar la suya si lo desean.

LTM para Windows Phone incorpora un tracker realmente en segundo plano. En las demás versiones, LTM debe seguir corriendo (minimizado, pero corriendo) para publicar la posición – no es el caso de la variante Windows Phone, que utiliza nativamente el sistema de tareas en segundo plano. Usando este sistema, LTM registra un componente separado de la aplicación principal, con un uso mínimo de recursos. El sistema carga periódicamente el componente y le da la oportunidad de realizar su trabajo, conservando la batería para lo realmente importante: lo que el usuario quiera. El inconveniente? que actualmente el track se realizará cada 30 minutos.

Nota abierta a Microsoft: Hola Microsoft. Sí, las tareas en segundo plano están realmente bien, pero por favor: si estáis leyendo esto, permitid a los desarrolladores solicitar otros periodos de trabajo que no sean los “30 minutos” establecidos por defecto. Sí, vosotros y yo ya sabemos de qué API estamos hablando, verdad? Bueno, pues ese. Y sí. me comprometo a complicarme la vida en certificación lo que haga falta. Pero no soy el único que está deseándolo.

Y ahora, qué?

Ahora sólo espero que os guste y que perdonéis el tiempo que he tardado en daros una versión a la altura de LTM para Windows Phone. Probadlo y decidme si está a la altura de vuestras expectativas. Y si no lo está, en qué se puede mejorar.

Con Windows Phone 8 Apollo “en puertas” (se espera para fin de año, junto con Windows 8), aparece una disyuntiva curiosa en el horizonte. Microsoft ha anunciado que todo el software WP7 correrá en WP8 sin modificación. Vale, me quedo tranquilo… pero ya estoy investigando otras implementaciones (WinRT, allá voy!).