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Windows 10 en una palabra: Convergencia

Microsoft presentó las nuevas versiones de Windows 10 al público hace unos días y de todo lo visto en las más de dos horas que duró el evento hay una idea principal sobre todas las demás: convergencia total en la plataforma. Vi el evento con sumo interés y esto es lo que vi – junto con un par de guindas de aportación propia.

Sinceramente, esperaba un evento de esos de “una hora” con una demo de las nuevas “builds” de Windows 10, y esperaba con particular interés verlo funcionando en teléfonos. Con lo que no contaba era con las acrobacias de presentar concepts tecnológicos – Microsoft normalmente no hace – corrijo: no hacía – esas cosas. Los resultados han sido bastante espectaculares y no me refiero a los usuarios de Windows en general sino a algo que no había visto hasta ahora: a la prensa “le mola” Microsoft. Raro.

Pero vayamos por partes. El principal interés del evento era el camino que está tomando Windows. Tras la mediocre acogida de Windows 8 y el nuevo paradigma de interface de usuario (los “Live Tiles”) la cosa no pintaba muy bien para Microsoft en un segmento para ellos fundamental: la empresa. Yo, como usuario y desarrollador, no he tenido el menor problema para adaptarme al nuevo interface de usuario y usarlo en diversos entornos (PC de sobremesa, tablet y móvil) no ha significado un gran esfuerzo de adaptación. Pero al resto del mundo no le ha ido tan bien.

Con Windows 10 Microsoft ha intentado recuperar a las empresas. Lo más interesante es que no ha sido (como yo me temía) la total bajada de pantalones que la prensa más recalcitrante estaba demandando (volver al interface de usuario de Windows 7). Sigue habiendo “Live Tiles”, pero ahora contenidas en lo que antaño era nuestro clásico menú de inicio. Encuentro la solución apropiada para la mayoría de los usuarios (aunque obviamente eso es opinión mía) y no han arruinado la (para mi gusto) excelente experiencia en dispositivos táctiles.

“So, it’s official?”

La llegada de Cortana a los PCs era un secreto a voces – Joe Belfiore hizo el anuncio dando a entender que todo el mundo lo esperaba y fue más una confirmación oficial que otra cosa.

Cortana on PC

Joe dio a entender en un par de ocasiones que lo que estábamos viendo eran versiones muy (muy!) preliminares del software y que esperásemos algún que otro “glitch” durante la presentación. Supongo que Joe “confirmando” cada respuesta de Cortana con un sonoro “Yes! Exactly!” era una forma de desactivar el reconocimiento de voz para evitar disgustos…

Y mientras que yo no me veo charlando con mi ordenador animadamente, sí veo un lugar donde Cortana en un PC puede funcionar a la mil maravillas: en los hogares con niños, en esos bonitos PC “todo en uno”. Los adultos (y no digo que no podamos cambiar) estamos hechos a interactuar con máquinas de ciertas formas (teclados, ratones)… no esperamos que una máquina pueda interactuar con nosotros. Pero al igual que a los adultos ahora nos cuesta usar aparatos que no tengan la pantalla táctil (se nos va el dedo a los iconos de la pantalla) o los niños no conciben mantener una conversación con Facetime o Skype sin activar el vídeo, dentro de poco tampoco concibirán usar un teclado para usar un ordenador.

De “Windows Phone” a “Windows on Phones”…

… y el matiz es importante. Pero vayamos por partes.

Por fin pudimos ver lo que todos llamábamos “Windows Phone 10”. Debo decir que no se me hizo particularmente espectacular: no había nuevos detalles gráficos espectaculares, ni un nuevo concepto de interactuar con el usuario, ni cambios brutales en los actuales mosaicos a los que estamos acostumbrados. Si, mejoras sueltas (como que ahora las aplicaciones recién instaladas aparecen arriba del todo en la lista para encontrarlas fácilmente) o un centro de notificaciones mejorado y sincronizado con todos los dispositivos.

Pero sí vimos un Office completamente nuevo, Outlook en el teléfono y el insistente recordatorio de que son aplicaciones universales, que es “exactamente el mismo código” compartido entre PC y teléfono. Y nos lo recordaron una vez, dos veces, tres veces… Si, he escrito aplicaciones universales (para PC, tablets y móvil) y me consta que el código fuente es “casi” el mismo. Y la palabra clave es el “casi”. No se puede “usar exactamente” el mismo código fuente en las dos plataformas, simplemente porque la forma de interactuar con las mismas es distinta. Pero tanta insistencia en el hecho me hizo pensar si usar “exatamente el mismo código fuente” era posible. Y que ya no se llame “Windows Phone”, sino “Windows ON Phones”.

Y partiendo de la base de que lo que voy a decir a continuación es totalmente de mi cosecha, voy a apuntar dos detalles de dos eventos totalmente diferentes que se juntaron en mi cabeza tras la presentación. Lo primero fue fijarme en un pequeño detalle apenas visible y del que no se hizo absolutamente ninguna referencia durante la presentación pero que, obviamente, no ha pasado desapercibido (y no, no soy el primero en fijarme ni mucho menos): un pequeño elemento en el teclado en pantalla de los teléfonos que nos recuerda, sospechosamente, a los “thumbtracks” que usaban los portátiles de antaño para el control del ratón antes de la llegada de los mousepads:

Nuevo thumbtrack en Windows Phone

Lo visteis? Si? Esa cosita entre las teclas “z” y “x”? Si, parece lo mismito que tenían antes los portátiles para manipular el ratón:

Hardware and virtual thumbtrack

Y para qué quiero yo un “ratón” en un “móvil” con aplicaciones hechas para pantallas táctiles? Eso me recordó algo que había visto presentado en el pasado CES (Consumer Expo Show) de Las Vegas en enero, un nuevo teléfono de Asus con unas características hardware un tanto… excesivas? El nuevo Asus Zenfone 2:

Asus Zenfone 2

A ver… un móvil Android con un procesador Intel Atom de cuatro núcleos, 4 gigabytes de memoria RAM y cinco pulgadas y media de pantalla? En serio?

¿Y si ese teléfono jamás se hubiese diseñado para correr Android? ¿Y si ese teléfono se hubiese diseñado para correr Windows? ¿Y si los próximos “móviles con Windows” fuesen simplemente tabletas algo más pequeñas que las actuales “siete pulgadas” y radio celular integrada?

Ese teléfono podría ejecutar Windows (incluso XP!) con más soltura que muchos PCs de escritorio actuales. Ese móvil puede ejecutar (tal cual!!) Photoshop! O la suite completa de Office! O… cualquier cosa que corra en un PC de escritorio actual.

Es un PC Intel completo con una pantalla de cinco pulgadas (y media).

Alguien ha unido ya los puntos? Un control thumbtrack en el interface de usuario de Windows Phone y un teléfono que podría ejecutar aplicaciones Win32 de toda la vida. Y creo que por eso ya no lo llaman “Windows Phone”… lo llaman “Windows ON Phones”.

Una sutil diferencia. Pero menuda diferencia. E insisto: todo eso es cosecha propia… seguro que hay otra explicación, pero a que ésta es muy divertida?

Y hubo más, mucho mas…

Tras Windows On Phones presentaron las nuevas funcionalidades de Xbox – y todas ellas convergían en lo mismo, en la unificación de la experiencia con Windows. Al igual que el teléfono, la Xbox se convierte en una extremidad más del ecosistema alrededor del usuario, se unen PC y consola. Podremos jugar en nuestra tableta sin usar el televisor, igual que ahora podemos ver la televisión con Smartglass. Y (por fin!!) podremos jugar juntos usuarios de PC y consola. Hasta los videojuegos se convertirán en aplicaciones universales? Eso parece viendo como Fable viene al PC.

Surface Hub fue otra demostración inesperada, a pesar de las consistentes filtraciones de que iba a presentarse un nuevo formato de hardware – aunque todo el mundo esperaba una posible versión nueva de las tabletas Surface Pro. Más que un nuevo formato hardware lo que yo vi fue un excelente ejercicio de integración de productos y funcionalidades ya existentes – en un envoltorio precioso, enorme (84 pulgadas!) demostrando nuevamente que Microsoft no solo piensa en elementos sueltos sino en su total integración con el resto de productos: Skype, RDP avanzado (si, era básicamente el protocolo de escritorio remoto ya conocido de Windows llevado a una nueva extensión) funcionando todo junto en un interface de usuario especializado.

Y la guinda del pastel, un proyecto que Microsoft ha conseguido mantener en secreto hasta el día de la presentación: HoloLens. Más un ejercicio acrobático que una presentación de un producto, Microsoft fue más allá de lo que normalmente estamos acostumbrados con este tipo de presentaciones. Tras ver el vídeo de introducción mis pensamientos fueron “ah, mira, bonito, un concept interesante”… tras lo cual se destaparon una demo “en vivo” que absolutamente nadie podría haber esperado.

Al igual que Cortana no veo HoloLens como una herramienta de uso generalizado hoy por hoy, sino más bien un desarrollo por aumentar las formas de interactuar los usuarios con las máquinas. Seamos realistas: no espero que HoloLens tenga la menor utilidad en el momento de lanzarlo comercialmente – a finales de este año. Pero si veo fascinante el esfuerzo que ha puesto Microsoft en el diseño del producto, en atreverse a encontrar infinidad de nuevos problemas y a solucionarlos.

Los asistentes a la presentación pudieron probar HoloLens. Y a pesar de que lo que probaron fue algo que nada tenía que ver con el producto que pudimos ver expuesto en el escenario (probaron los prototipos) y que la mayoría concluyeron en que en su estado actual es algo básicamente inutilizable (por lo incómodo), sí parece que hay consenso en que la tecnología funciona. Y parece ser que muy, muy bien.

Y tengamos presente que hablamos de la primera versión de un producto. Qué podríamos esperar con los avances tecnológicos para “HoloLens 3”? Nos toca esperar ver los SDKs y, especialmente, ver las ideas que los desarrolladores se atreven a llevar a cabo con él. “Minecraft holográfico en el salón de tu casa” puede estar muy bien, pero sólo para un rato. Pero la plataforma existe y lo más importante: funciona. Ahora nos toca a los desarrolladores crear las experiencias.

Ha ocurrido algo muy curioso: Microsoft mola.

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KB3004394: Vaya día…

Soy extremadamente celoso de la seguridad y, cuando un buen día, empiezan a pasar cosas muy, muy raras con varios equipos del trabajo, no pude por menos que intentar averiguar lo que estaba pasando. Esto es lo que aprendí y como, lo que me parecía más improbable, era la razón de todo.

La primera señal de alarma llegó a primera hora de la mañana: en uno de los ordenadores de la oficina se desactivó (por las buenas?) Windows Defender. Si, ya lo sé, hay cosas mejores pero qué le vamos a hacer – es lo que hay. Eso, y las malas costumbres (ejem) de los usuarios (ejem, ejem) me hicieron temer lo peor.

Mi primer instinto cuando encuentro un antivirus que no se activa o, simplemente, no aparece, es ir directo al teclado: Windows+R, “regedit”. Lo que normalmente espero es la tranquilizadora imagen del consentimiento de seguridad de Windows:

UAC

Lo que me encontré (y espero que comprendáis que no haya foto – no estaba la cosa para eso) es el editor de registro abriéndose directamente, sin ningún tipo de confirmación. Un antivirus desactivado y UAC desactivado al mismo tiempo (obviamente el usuario jura y perjura que no lo ha desactivado manualmente) me ponen en modo paranoico: tenemos un gamusino.

Lo primero fue restablecer UAC (con su correspondiente reinicio) y verificar que, una vez vuelto a arrancar, el ajuste era efectivo y no volvía a desactivarse. Eureka! Pero espera… hay algo raro…

Al volver a intentar ejecutar RegEdit y tal y como esperaba, apareció el mensaje de confirmación de UAC, pero con otro elemento mosqueante: en lugar de indicar “Microsoft Windows” como Editor Comprobado aparece como “desconocido”. Sigo mosqueado. Más aún cuando incluso al intentar abrir el visor de eventos (EventVwr) también me pide autorización – raro si tenemos en cuenta que el visor de eventos no lo requiere en condiciones normales. Intentar reactivar Windows Defender terminaba también en un error.

Intentar instalar Security Essentials daba otro error durante el proceso: 0x8004FF91. Adelante, buscad ese error (bueno, hoy no creo que tengáis mucho problema para encontrar referencias) y veréis que, ni es nuevo, ni hay documentación al respecto. Vamos bien…

Tras un análisis en profundidad del ordenador y no encontrar absolutamente ningún indicio de un comportamiento extraño, intenté tranquilizar mi espíritu pensando que podría haber sido un intento de infección de algún tipo de virus o troyano que se paró y dejó el ordenador en ese estado: nada escondido, ningún ejecutable extraño, ninguna traza en registry u otros puntos de inicio… nada.

Continué el día – o mejor dicho, intenté continuar el día mientras pensaba si era buena idea hacer un “rollback” a un punto de restauración anterior, seguir mirando cosas o directamente “pegar un leñazo” (término técnico para “reinstalar desde cero”). No había pasado ni media hora cuando otro ordenador empezó a hacer también cosas raras… y luego otro…

No voy a aburriros con una descripción detallada de nuestra arquitectura de red e interconexiones con otros centros – solo os diré que empecé a mirar cosas realmente esotéricas por todas partes (incluyendo si alguien había instalado WireShark en el cortafuegos y se había dejado el driver de captura activado – no os digo más). Pero me recuerdo a mí mismo en mitad de la sala de producción, buscando “algo” mientras decía en voz alta [sic] “o tenemos un gamusino o una tremenda cagada de Microsoft con un parche…”.

Mi sensación era como si los ejecutables de Windows hubiesen sido reemplazados por versiones alteradas, sin la firma digital de Microsoft. Y a nada que lo penséis sabréis que es muy mal indicio. Recordé que mi PC Windows 8 tiene un Windows 7 instalado en una partición que no uso desde hace más de dos años (desde que monté 8, vamos). Busqué RegEdit.exe y lo comparé con la versión extraída desde uno de los PCs con comportamiento raro. Para mi “sorpresa” eran idénticos (no lo esperaba… imaginé que alguna actualización en dos años habría tocado regedit, pero no… ninguna). La parte mala (o buena?) es que, siendo idénticos, significa que ambos portaban la firma digital apropiada de Microsoft – no había ejecutables reemplazados (“yupi?”)

Parecía que el problema se originaba en los certificados para verificar los ejecutables pero, cómo era eso posible?

La solución llegó en forma de un boletín en la web de soporte de Microsoft: la actualización KB3004394 está rota.

La idea de la actualización KB3004394 es sencilla: los certificados digitales que usa Windows para garantizar que las conexiones seguras son, eso, seguras se actualiza hasta ahora una vez a la semana. El problema (y esto es de mi cosecha) es que desde que se supo la brecha de seguridad en Sony y que se habían conseguido robar sus certificados digitales, era perfectamente posible “fabricar” tanto ejecutables como certificados para servidores perfectamente válidos y que podrían usarse para fines maliciosos. Así que Microsoft pensó que no sería mala idea no solo revocar ciertos certificados sino que los ordenadores lo hagan ellos solitos solo que más a menudo: una vez al día.

La idea no es mala – salvo el posible ancho de banda que pueda conllevar el proceso, pero el problema es que el parche que (asumo) revoca los certificados sospechosos y cambia el comportamiento de Windows para actualizarlos “rompe” PCs con Windows 7 (y Windows Server 2008) instalado. Eso y que al destruirse la cadena de validación de certificados, muchos programas de terceros (como Security Essentials) fallan al instalarse con el (ahora conocido) error 0x8004FF91 que podríamos catalogar como “error al verificar la firma digital de uno de los componentes del programa”.

El siguiente paso es montar el parche KB3024777 y ver qué pasa. Revierte el comportamiento de Windows 7 si, pero: reconstruye las cadenas de certificados?

Y lo que más me preocupa: si el ordenador no puede verificar la cadena de certificados AHORA, con las cadenas de certificados rotas… ha hecho Microsoft un parche que, efectivamente, toca las cadenas de certificados sin ir “apropiadamente” firmada digitalmente? Porque imagino que sabéis lo que eso significa, verdad?

Ups…