Inicio > Opinión > Sistema operativo para tablets, o cuando Windows debe cambiar de nombre

Sistema operativo para tablets, o cuando Windows debe cambiar de nombre

Mucho se está rumoreando desde hace meses con la entrada (o “reentrada”) de Microsoft en el mundo de las tabletas o “tablets”, solo que tendrán que diferenciar, “artificialmente”, el nuevo sistema operativo.

Microsoft demostró en vivo en enero durante el CES (Consumer Expo Show) sus nuevas armas para entrar en el mercado de las tabletas, empleando dos frentes totalmente diferentes a nivel técnico: por un lado, los nuevos SoCs (“System On Chip”) de Intel que parece que por fin están convirtiéndose en una realidad para dispositivos realmente portátiles y por otro lado migrando el actual sistema operativo de escritorio a la plataforma ARM. Me lo pasé en grande viendo el vídeo del keynote de Microsoft, particularmente a partir del minuto 40 donde se exhiben nuevos formatos basados en lo que podría ser “Windows tradicional” para continuar con las implementaciones SoC de la plataforma. Ver un procesador ARM Cortex, como el TI OMAP o el Tegra de nVidia ejecutando Windows (8?) de forma nativa me generó un alivión de pensamientos:


Keynote de Microsoft – CES 2011

Veo algunos inconvenientes en todas estas estrategias, sobre todo si Microsoft insiste en emplear una migración directa de Windows de escritorio.

Windows 8 en procesadores SoC de Intel

La primera variante es el uso por fin de procesadores realmente embebidos de Intel, que hoy por hoy está a zaga en cuanto a este segmento de mercado. La diferenciación entre “móviles” y “dispositivos de escritorio” hasta hace tres o cuatro años era enorme e Intel no vio la necesidad de competir. Pero desde la llegada de las nuevas plataformas Cortex a la familia ARM se ha abierto la posibilidad de aplicaciones que hasta ahora eran impensables en dispositivos móviles: capacidades multimedia de primer orden, gráficos 3D, cantidad de memoria y velocidad de proceso han dado un salto cualitativo sin precedentes en los últimos tiempos, e Intel simplemente “no estaba”. El primer paso lo dieron con los procesadores Atom, que si bien son perfectos para miniaturizar el concepto de “PC” o “portátil” y han sido la fundación del concepto “netbook”, no son lo suficientemente compactos para su uso en entornos embebidos.

Pero parece que por fin Intel ha encontrado el camino para fabricar un chip capaz de ejecutar el juego de instrucciones x86 en un formato realmente compacto y con unos consumos energéticos razonables para el entorno móvil, con la inmensa ventaja de que ejecutan los actuales sistemas operativos de escritorio de Microsoft (Windows 7) así como los millones de aplicaciones que existen para la plataforma sin modificación. Y esto es un problema: sí, es Windows, y sí, es un procesador x86 y si, tiene potencia de cálculo suficiente y memoria sobrada para instalar (por ejemplo) Office, o cualquier otro software basado en Windows, solo que será inutilizable en su mayoría. Y si, Microsoft habrá podido añadir infinidad de APIs para que las aplicaciones puedan manejar todas estas nuevas formas de interacción con el usuario, solo que muy pocas aplicaciones hacen o harán uso de ellas en una buena temporada. El resultado final es frustración por parte de un usuario que, asumiendo un PC ultraligero, encuentra un sistema operativo que no le permite las más básicas interacciones con “sus” aplicaciones y si no, basta comprobar cómo fueron las demostraciones de los anteriores intentos del gigante del software al llevar a su sistema operativo estrella al nuevo entorno de las tabletas: experiencia de usuario frustrante, ilógica a veces al confundirse interacciones típicas de pantalla táctil al intentar ser traducidas al lenguaje de un ratón.

Windows 8 en SoCs ARM

Recuerdo la familia Windows NT desde su versión 3.1 como un sistema operativo nativamente multiplataforma: el CD de instalación incorporaba versiones para procesadores Intel, MIPS y Alpha, y muchos fabricantes de software ofrecían sus productos compilados para varios de estos procesadores. Con el tiempo (igual que ocurrió con la migración final de Windows Mobile a ARM) los fabricantes empezaron a producir software para la plataforma predominante (a saber: Intel) y Microsoft dejó de soportar el resto de procesadores con el Service Pack 3 de Windows NT 4.0.

Solo que recordemos que Windows sigue siendo un sistema operativo multiplataforma, solo que “estrecha”: hay variantes de Windows para x86, x64 e Itanium, así que el desarrollo del sistema operativo sigue requiriendo de los procesos necesarios para mantener la compatibilidad y la “abstracción” para correr en múltiples procesadores. Así que portarlo a los SocS de ARM era un proceso relativamente directo.

Windows sobre procesadores ARM tiene de entrada el mismo inconveniente que la versión que corre en procesadores Intel y ya mencionada antes: que el entorno no fue diseñado para un entorno sin ratón ni teclado. El problema añadido de los procesadores ARM es que hay que recompilar todo (si, TODO) el software para que funcione en éstos procesadores, convirtiendo Windows en una plataforma sin software de terceros hasta que no demuestre tracción de mercado, lo cual puede ser francamente complicado si los fabricantes no se esfuerzan en ello (recordemos los problemas que hubo con las primeras versiones de Windows para procesadores de 64 bits ante la falta de drivers compilados para esta plataforma).

Windows8TabletLa solución: Windows debe dejar de ser “Windows”

El problema es cómo impulsar una plataforma única sin las expectativas de llamarse “Windows”. Y aquí Microsoft puede aprender una “pequeña gran lección” de Apple: a pesar de que el núcleo de su sistema operativo de escritorio (MacOS) y móvil (iOS) tienen un origen común, Apple nunca ha intentado que sean “el mismo” y siempre los ha mantenido diferenciados, aunque se programen casi de la misma manera y con las mismas herramientas. Microsoft debe hacer lo mismo, hasta que las plataformas evolucionen y confluyan y puedan ser consideradas realmente con el “mismo” sistema operativo. Hoy por hoy no es posible que lo sean. Hoy no se puede usar Office en un dispositivo tablet. Al menos, no el Office que conocemos hasta ahora. Si, puede ser el mismo Windows que conocemos ahora, pero “por dentro”. Por fuera es imprescindible crear un nuevo concepto de interacción con el usuario, orientado desde el “día uno” a su uso en un entorno de tableta y, lamentablemente, hay que olvidarse de convencer a todos de que podrán ejecutar las mismas aplicaciones que corren en un PC de sobremesa. Hay que pensar en software específico para el nuevo formato, de la misma forma que, por ejemplo, iMovie para Mac no tiene absolutamente nada que ver con iMovie para el nuevo iPad 2, por mucho que compartan una plataforma de base común.

De hecho, ya lo hicieron: con Windows Phone 7: Microsoft aniquiló de un plumazo toda la herencia de Windows Mobile para empezar desde cero. Ahora pueden aprovechar esa plataforma, incluyendo el concepto de interface de usuario Metro e integrarlo en un kernel mucho más versátil y aprovechar los nuevos desarrollos realizados para la plataforma móvil, en lugar de hacer encajar con un calzador desarrollos orientados para pantallas de 23 pulgadas, teclado y ratón en un tablet de 10 pulgadas y pantalla táctil. Desarrollar un runtime para Windows 7 (u “8”) compatible con Windows Phone 7 (y apostaría algo a que ya existe) y posiblemente expandido con las características adicionales que este nuevo sistema operativo puede ofrecer es mucho más fácil que hacer un nuevo diseño de interacción con el usuario y plantearlo a los desarrolladores para que empiecen desde cero. Además, brindaría al nuevo producto un parque de salida (a fecha de hoy) de 11000 aplicaciones. Y el hecho de que las aplicaciones .NET no tengan un requerimiento de procesador concreto permite usar tanto procesadores Intel como ARM, cada uno de ellos llevado a su óptimo rendimiento.

Si lo llaman “Windows” todo el mundo asumirá que es “lo mismo” que su variante de escritorio, sin poder serlo ni por potencia de proceso (potencia que se irá equiparando con el tiempo) ni por su uso. Pero puede ser “Windows” por dentro, con toda la funcionalidad que ello implica, pero ser “otra cosa” por fuera. Puede ser una plataforma fácil y familiar de programar, que implemente de serie la facilidad de uso de las tabletas con las que va a competir en el mercado y luego dejar que todo ello confluya en un nuevo sistema operativo, común tanto para dispositivos móviles como para PCs de escritorio. Pero hoy no deberían demostrar aplicaciones “clásicas” en esta nueva plataforma. No se debe inducir a error, no se debe plantear al mundo que podré ejecutar Photoshop, ni Office, en un tablet. Hoy no. Pero ese nuevo corazón del sistema operativo sí será la fundación de toda suerte de formatos, desde teléfonos móviles (reemplazando a Windows CE 7 en WP7) hasta ordenadores de escritorio, pasando por tablets, netbooks y portátiles.

El primer paso ya estaría dado. Pero no debe llamarse Windows. Bienvenido “Microsoft OS 8”?

Anuncios
Categorías:Opinión
  1. Aún no hay comentarios.
  1. 13/Sep/2011 en 4:30 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: