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Dónde estamos?

Steve (Jobs) tenía razón: el iPad es mágico. Pones 40 unidades en una tienda y desaparecen de golpe…

PlayersEs viernes por la tarde y Vicky y yo salimos de uno de esos centros comerciales llenos de juguetes tecnológicos que tanto me gustan. Íbamos a por algo en concreto, algo que a los dos nos encanta: la nueva entrega de la saga Lego Star Wars. No conseguiré que sea mi artillera de apoyo en Rainbow Six, pero por nada del mundo cambiaría esas tardes que nos pasamos los dos jugando a las sagas de los pequeños muñecos de plástico animados magistralmente por Traveller’s Tales. Casualmente también era el día del lanzamiento en Europa del iPad 2. Y siendo Vicky como es, adicta a su iPad, hicimos el intento de acercarnos por la zona Apple para echar un vistazo al nuevo producto de Apple. Fue totalmente imposible. Una cola de veinte personas esperaban pacientemente que les entregasen sus nuevos iPads, mientras una maraña de gente intentaba (en algunos casos, de forma un tanto agresiva) tocar el maná de Steve que en forma de dos unidades de demostración yacían sobre la mesa – si yo hubiese sido uno de esos iPads, hubiese pasado mucho miedo.

Mientras unos lucen con orgullo su manzanita y otros disfrutan con la inmensa diversidad de sus móviles Android que pululan por todas partes, un tercer participante está oculto en las sombras y no quiere, o no le permiten, asomarse al ruedo: Windows Phone.

Al igual que Vicky no suelta su iPad ni loca, tampoco se te ocurra decirle que le quieres cambiar su LG Optimus 7 por otra cosa. Pero todavía no he visto absolutamente a nadie más (ni siquiera en los círculos “frikis” en los que me muevo) con un teléfono con el nuevo sistema operativo de Microsoft. En las tiendas no hay ninguno, en los mostradores de las operadoras puedes encontrar alguna maqueta si se equivocan y ponen una, y no verás un triste anuncio en televisión o en prensa. Windows Phone 7 no existe para el común de los mortales, a pesar de contar con una base de más de 10000 aplicaciones (y subiendo deprisa, muy deprisa). Me pregunto si será igual en el resto del mundo.

Y mientras espero tranquilamente que la operadora de turno me permita acceder a Nodo en mi HTC Trophy y en el LG de Vicky, pienso en los dos “grandes” del mundo del Smartphone.

Apple tiene, para mi gusto, un hardware absolutamente excepcional. Son bonitos, elegantes (a las mujeres les encantan y eso es un punto francamente importante cuando quieres comprarte un “juguete”, amigo!), y funcionan de maravilla. En cambio en cuanto a software comparte (siempre a mi modo de ver) un “defecto” con su contrincante Android: el concepto “tengo una aplicación para eso”. No va conmigo, que prefiero una experiencia más integrada y que WP7 me provee sobradamente. Pero me parece obvio que, para que unos contendientes tan diferentes se estén disputando a puñetazos el “trono” del “rey del Smartphone” hace falta detrás una plataforma de marketing que sepa hacer su trabajo.

Y eso es lo que parece que Microsoft NO tiene, a pesar de todo el poderío del gigante del software. Estos días veo una caída brutal de precios en dispositivos Windows Phone 7 – prácticamente un 40% menos que hace un par de meses, en los sitios de compra online (si, claro, porque en las tiendas no los tienen y mucho menos libres). Eso, unido a que NoDo para WP7 está listo desde (ejem) el pasado mes de diciembre pero no hay manera de que llegue a nuestros dispositivos y sumado al reciente acuerdo de colaboración con Nokia, me dan que pensar de lo que pueda estar pasando en los despachos.

Por una parte, HTC ve como su mercado basado en el sistema operativo de Windows (con el que siempre han hecho un trabajo excepcional mejorando la experiencia de usuario) se diluye al no poder personalizar el sistema operativo y diferenciarse de sus competidores. Y si el objetivo de la diferenciación es alejarse de Nokia, puede implicar una indecente cantidad de recursos que, simplemente, no compensan el esfuerzo que tendrían que realizar, mientras que su trabajo en Android les ha convertido en el fabricante de referencia de la plataforma. Y otros OEMs con, quizá, menos “poderío” que HTC como son Samsung y LG ven que, de una tarta de la que ya de por sí pueden capturar un trozo bastante pequeño, ahora tienes que compartirla con el nuevo contendiente. Para colmo, ellos no van a tener las facilidades que va a tener Nokia para adaptar la plataforma.

Y no olvidemos a las operadoras. Microsoft no ha conseguido lo que tiene Apple: la capacidad para “saltarse” a las operadoras y llegar directamente a los usuarios con las actualizaciones de sus aparatos. La infraestructura existe, pero no se les permite usarla – las operadoras quieren controlar los dispositivos, básicamente para que, aburrido de esperar una actualización que no llega nunca, te des por vencido y tengas que cambiar de aparato y firmar por otros 12, 18 ó 24 meses de permanencia. Y, por supuesto, que ahora que el personal de las tiendas está perfectamente aleccionado para vender dos plataformas – no sabrían qué hacer con una tercera.

Se quedará Nokia como principal fabricante de móviles Windows Phone 7, junto con algún fabricante chino que apunte al segmento “económico” (el rumoreado Chasis-2)? Abandonarán los demás fabricantes una plataforma que les da prácticamente cero posibilidades de diferenciarse de su competencia? Seguirán las operadoras estrangulando el acceso de Microsoft a los usuarios para que lleguen las actualizaciones?

O eso, o Microsoft tiene preparada una traca con un nuevo móvil y un tablet Windows 8 (no Windows Phone: sólo “WIndows”) con un interface de usuario basado en Metro. Recordemos que Intel, con sus nuevos procesadores Atom, está como loca por entrar en el mercado de los handheld, del que fué desterrada hace mucho tiempo, cuando el mundo decidió que había que usar procesadores ARM. Veremos un tablet capaz de ejecutar Office?

Mientras tanto, los iPads siguen desapareciendo…

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  1. jotapuntocepuntomarcos
    30/Mar/2011 en 8:35 am

    Hola. Soy un comentario. Un comentario con una problema: Me siento vacío, como sin razón de existir. Pero tengo un consuelo. Lo que siento es lo mismo que siente todos los demás comentarios del mundo, cuando son incapaces de añadir NADA a un artículo brillante en sí mismo.
    Me conformo con hacer bulto, y no me arrepiento del gasto de ancho de banda. A veces, el ruido es necesario para distinguir la substancia.

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